23 mayo 2007

Monologos con Xitin



Querido Xitin, esta mañana me levante a desgana, como si me arrancasen de la cama o lo que es peor, "como si me obligasen a subirme a un mundo del que hoy quería pasar".
Me pregunto si estaré deprimida por estas sensaciones que ultimamente me sacuden, pero llego a la conclusión de que ni siquiera eso me lo puedo permitir.
Cuando a los humanos se nos pone la pena negra sobre los hombros, solemos convertirnos en automatas que deabulan sin saber muy bien donde dirigirse. Que suerte la tuya que tu cerebro ni aniliza ni disecciona realidades, sin embargo que no me hablen de tu capacidad de amor y respeto, eso si que lo tienes superior a muchos humanos que conozco.
En días como este en que las horas pasan lentas y la angustia se asoma como una invitada de piedra, añoro tu capacidad de simplicidad, la de alegrarte simplemente, dejandote suelto en el parque, o cuando te doy el último y mejor trozo de mi bocadillo.
Creo que en estos ultimos años perdí esa frescura que tu posees y yo añoro, conozco al enemigo pero titubeo al enfrentarme a él, se que desconoces de esas farfulladas complicaciones de los hombres pero apesar de eso tus ojos en estos momentos me dan el descanso del guerrero.
Buenas noches Xitin

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ay Lola, Lolita, Lola... Noto cierta tristeza en tus palabras y eso no me gusta. Sí, el ser humano es perverso, mezquino, egoista, todos ellos defectos innatos, que unos, con el paso de los años saben hacer valer a costa de cualquier otra consideración. Totalmente de acuerdo contigo en que los "animalitos", los compañeritos como yo los denomino, en su ignorancia y su "perrear" cotidiano son inmensamente felices y son capaces de transmitirnos paz. El descanso de las guerreras...

Consol Prados Martínez dijo...

Momentos los hay de todo. Y es inevitable, y quizas necesario, y seguramente que de todos se aprende.
Pero reivindica los que nos hacen felices y nos hacen crecer.
Es verdad que hay días que se hace todo más lento y costoso. Pero déjalos pasar y que no te atrapen más de lo que deben.
No pieras las frescura, nunca.
Y escribe más, que también es descanso para la guerrera.
Cuidate mucho!!
Y un besote muy fuerte en este espacio sin distancias.

Anónimo dijo...

A veces me río porque se me olvida llorar,
A veces lloro porque se me olvida reír,
A veces escribo porque se me olvida hablar,
A veces hablo porque se me olvida escribir.

Y es que en este "mundo" en el que nos movemos es tan fácil recordar como olvidar, y es más, a la gente de da igual olvidar los malos momentos que recordar los buenos.

El que piensa martiriza una mente inquieta por desgranar problemas y tratar de solucionarlos. Quizás porque yo pienso, o porque tengo muchos problemas que solucionar, me da mucha envidia en determinados momentos cierto animalito de raza confusa y de corazón entregado a su dueña que sin poseer mi libertad, tampoco mis cadenas.